Es la pregunta más frecuente en nuestra primera reunión: ¿me constituyo como autónomo o creo una Sociedad Limitada? La respuesta depende del beneficio esperado, del riesgo del negocio y de tu plan a medio plazo.
Autónomo (persona física)
La opción más rápida y barata de arrancar: alta censual simplificada, cuota de autónomos y tributación por IRPF con una escala progresiva que sube hasta el 47%. Ideal si los primeros años el beneficio será bajo, porque además puedes aplicar la tarifa del tramo inferior y la reducción por inicio de actividad.
Sociedad Limitada
Tributa al 25% (23% el primer año de beneficio y 15% el segundo), con lo que a partir de cierto nivel de beneficios compensa el salto. Además limita la responsabilidad al capital aportado y da una imagen más sólida ante bancos y clientes. A cambio: contabilidad formal, cuentas anuales depositadas y nómina o dividendos para extraer dinero.
La regla orientativa
Con beneficios netos sostenidos por encima de 40.000-50.000 € anuales, la SL suele ser más eficiente fiscalmente. Por debajo, el autónomo gana en simplicidad. Pero cada caso es distinto: la decisión depende también de la familia, de otros ingresos y del riesgo patrimonial de la actividad.
En Gest1 hacemos este estudio contigo, con números reales de tu proyecto, antes de dar ningún paso.